Ing. Marcelo Iriarte Saavedra, Vicepresidente del Consejo Técnico del Centro de Conciliación y Arbitraje
Como en todas las actividades de la industria, en la de la construcción hay una relación contractual entre Constructor y Propietario o Usuario, relación establecida para marcar los parámetros del desarrollo de los trabajos desde el principio de la obra hasta su entrega definitiva y como todo lo que es humano, esos documentos no son perfectos y no pueden prever la infinidad de variables que se pueden producir por la extensa cantidad de factores propios de la obra y externos a ella. Estas variaciones pueden resolverse fácilmente, algunas son beneficiosas por sí mismas, pero existen algunas que producen controversias entre Propietario y Constructor, controversias que podrían ser insalvables sin la intervención de una tercera “persona” que induzca o proponga la solución de forma imparcial.
Resolver las controversias por la vía judicial causa incertidumbre muy grande acerca del costo que puede tener mantener un juicio de este tipo y tampoco se conoce el plazo en que se va obtener el resultado de la controversia. Con los procesos de Conciliación y Arbitraje ambas incertidumbres se anulan pues desde el inicio del proceso se conoce el costo y el plazo de solución.
Los que nos encontramos inmersos dentro de esta industria conocemos que existen infinitas variables que pueden aparecer e indisponer el buen desarrollo de un proceso de construcción, incluyendo la lógica situación que el constructor se encuentre trabajando dentro de los parámetros técnicos normales de la construcción, sin embargo el Propietario de la obra no siempre es consciente de esas incertidumbres por lo que llegado el momento de la solución se requiere la intervención de un “tercero” que facilite la conclusión del trato o el contrato acordado.
La experiencia nacional y mundial muestra que la mayoría de las controversias que se resuelven en centros similares son de la construcción, además, es necesario suponer que existen muchas más controversias que por ser de valores pequeños, no se resuelven por ninguna vía y queda perjudicado alguna las partes o ambas simultáneamente.
Por todo ello es que la iniciativa de la FUNDACIÓN CONSTRUYENDO al organizar y poner en funcionamiento este Centro de Conciliación y Arbitraje tiene una gran importancia dada la magnitud de trabajo que hay en este campo y poder tener una industria, la de la construcción, más resuelta y con resultados acorde a la realidad del gran desarrollo local, departamental y nacional.
Esta nueva situación implica para la sociedad un nuevo escenario de soluciones, si la construcción por sí misma es un escenario de solución de la infraestructura pública y privada, para esta el Centro de Conciliación y Arbitraje de la FUNDACIÓN CONSTRUYENDO es el escenario en el que se logra que los resultados sean siempre los mejores, el primero le dará un resultado técnico, físico, etc., y el segundo le da un resultado jurídico, en caso que haya existido alguna controversia.
El Centro de Conciliación y Arbitraje de la FUNDACIÓN CONSTRUYENDO, además, provee al constructor o al desarrollador de la construcción el mecanismo para implementar la activación de las soluciones mediante un cláusula de arbitraje, modelo, que podrá incluirse en los contratos de construcción y pondrá un primer acuerdo entre partes para establecer el ambiente de solución de las controversias, sin embargo, es necesario dejar establecido que, si en algún contrato no existiera dicha cláusula bastará la voluntad de las partes para que acudan al Centro a solicitar la solución necesaria, y este primer acuerdo sería el mejor inicio para la solución de esos problemas.
En fin, un Centro de Conciliación y Arbitraje implica estabilidad en los procesos de construcción, con una institución que da apoyo al gremio y a la sociedad entera.